Zaría Abreu, integrante de Marabunta de Discas.

#DeshacerLa
Disidencia con Marabunta de Discas

El activismo capacitista excluye, por ello esta acción performática literaria irrumpió en redes sociodigitales como Twitter y YouTube, pues las discapacidades y enfermedades deberían ser un tema público y no privado.

“Una revolución sin discas no es revolución”, pronuncia Zaría Abreu en el video que editó, donde Marabunta de Discas presenta su No Manifiesto.

Se trata de un texto escrito a muchas manos digitales pero en el documento se lee que no es un manifiesto porque no habla a nombre de todas las mujeres con discapacidad, enfermedades crónico-degenerativas o neurodivergentes.

“Somos una marabunta, estamos coordinadas, nunca más solas y no dejamos a nadie atrás”, suscribe esta agrupación de mujeres que participó en la convocatoria ¿Cómo deshacemos la disidencia? del Centro Cultural de España en México y Border Agencia de Activismo y en el encuentro celebrado el 9 de diciembre de 2021.

Zaría, dramaturga y directora escénica que vive con diferentes enfermedades, contactó a la editora y correctora de estilo Isaura Leonardo, quien fue diagnosticada con fibromialgia y con diabetes. Juntas invitaron a través de Twitter a más mujeres a participar en esta acción performática literaria que también irrumpió en YouTube de forma audiovisual.

Pero la toma del espacio digital de Abreu comenzó un lustro antes. Calcula que desde 2016 empezó a compartir videos en Facebook de cómo vive con epilepsia, síndrome de activación mastocitaria, autismo y ahora con COVID prolongado, pues para ella las discapacidades y enfermedades deberían ser un tema público y no privado.

“Desde mi perspectiva, la constante es la enfermedad. La salud, más bien, es un invento del capitalismo: lo que se considera cuerpo sano tiene más que ver con lo productivo que es. Entonces, para mí se me volvió muy necesario romper este espejismo y empezar a hacer videos en redes de mis peores estados”, dice en entrevista.

Fue así que más personas con discapacidad o con enfermedades discapacitantes comenzaron a contarle su situación. La experiencia individual se colectivizó aún más durante la contingencia sanitaria, pues aumentó su actividad en Twitter en defensa de “la vida disca”.

“Nuestra participación en la vida pública está restringida desde antes, pero con la pandemia se recrudeció. Las redes son nuestra manera de generar activismo y el hecho de que la gente tuvo que estar mucho tiempo en línea ocasionó que nos voltearan a ver”, comenta.

En algunos de los videos y fotografías que Zaría Abreu publica, aparecen sus medicinas, sus estudios de laboratorio, sus análisis de sangre, sus conversaciones con su doctora, el oxímetro y el nebulizador que utiliza con frases como “antes de la revolución se hará la nebulización”. En otras imágenes a las que les coloca hashtags diferenciados para distinguir su activismo digital, es una “señora sentada” frente a su andadera o está en cama.

“Tomamos las redes porque estamos encamadas días seguidos. Para las discas, la cama es un territorio político, como dice una compañera, porque mucho del ciberactivismo se hace acostada, desde tu computadora”, sostiene.

En los años que ha durado la pandemia de COVID-19, ha estado en un confinamiento obligatorio por sus enfermedades. La mayoría de las veces que Abreu ha salido de casa ha sido para ir al hospital a pesar del rezago en ciertos servicios de salud: diagnósticos y rehabilitación fueron desplazados con la reconversión hospitalaria y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, lo reconoció hasta la conferencia de prensa del 4 de agosto de 2020.

Incluso, sólo fue a vacunarse con la primera dosis, pues el refuerzo no fue recomendado tras las reacciones que tuvo. De acuerdo con el informe Consideraciones relativas a la discapacidad para la vacunación contra la COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas con discapacidad conforman un grupo diverso, por eso deben consultar cuáles son los criterios de vacunación por el riesgo de experimentar efectos secundarios graves a ingredientes específicos de la vacuna.

En México hay 6 millones 179 mil 890 personas con discapacidad, según el Censo de población y vivienda 2020, que no fueron priorizadas para la vacunación. El 8 de junio de 2021, López Gatell informó en rueda de prensa que el proceso a seguir para este grupo de población estaba en análisis y que por ello aún no se había abierto el registro. El 11 de junio de 2021, las conferencias sobre coronavirus terminaron y no se presentó el plan de inmunización.

53% de la población con discapacidad son mujeres, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020.

“Yo me considero disca en resistencia. Creo que lo que estamos haciendo es intentar mantenernos vivas dentro de una pandemia que nos quiere muertas. Que se dijera que se mueren quienes tienen comorbilidades o las personas no vacunadas para mí fue muy fuerte porque yo soy así”, menciona.

Al 18 de febrero de 2022, el país registró 315 mil 525 muertes por COVID-19. De éstas, 93 mil 224 fueron de personas sin comorbilidades, según COVID-19 Comorbilidades en México UNAM. Pero Abreu rechaza que a las personas se les mire sólo como números.

Zaría y la acción específica Marabunta de Discas, que ahora se encuentra congelada, se oponen a los regímenes normativos, por ejemplo, de las discapacidades con las que viven y conviven, de la “salud” a la que no aspiran, del activismo capacitista que excluye. Todo esto es parte de sus posicionamientos disidentes.

“Muchas de nosotras en reclusión obligatoria hemos abierto, alimentado y crecido espacios de resistencia, pensamiento y comunalidad sirviéndonos de la virtualidad”, menciona el No Manifiesto.

Desde su estudio ubicado en un tercer piso, del que no siempre puede bajar a falta de elevador, Zaría Abreu hace una revolución para todas, incluyendo a las mujeres adultas mayores que, por su edad, han adquirido alguna discapacidad.

Maryangel García-Ramos, integrante de Mexicanas con Discapacidad
#MexicanasConDiscapacidad unidas haciendo comunidad